Ambas potencias fortalecen y blindan su economía ante la crisis del estrecho de Ormuz
En plena crisis global, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que el presidente ruso Vladimir Putin visitará China en la primera mitad del año. Asimismo, se reunió en Pekín con Xi Jinping y Wag Yi, asegurando que la relación entre las dos naciones es valiosa frente al panorama internacional.
A esta visita del funcionario ruso se le sumó la presencia de otros líderes, como el presidente de Vietnam, To Lam, y el mandatario español, Pedro Sánchez.
El estrecho de Ormuz
Esta ruta es el principal camino energético del mundo, por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas global. La guerra en Irán ha reducido el tráfico más de un 90%, generando una fuerte subida de los precios del crudo. Además de hidrocarburos, por esta ruta circulan fertilizantes y otras materias primas clave. Los efectos podrían durar meses debido a la gran cantidad de barcos varados y a los daños en la infraestructura energética en la región.
China y la escasez energética
China está al tanto de la situación en Medio Oriente, pues tiene un impacto negativo en sus suministros de petróleo. Se estima que la República Islámica de Irán exportaba el 80% de su crudo al gigante asiático según kpler, empresa de análisis de datos de mercado.
«Rusia puede, sin duda, compensar el déficit de recursos que ha surgido» en China y «otros países interesados en trabajar con nosotros», declaró además Lavrov.
Las dos potencias de Oriente han estrechado sus lazos de manera más activa desde la invasión rusa de Ucrania. Pekín, por su parte, ha evitado reiterar un apoyo explícito a la invasión rusa y mantiene una postura ambigua, aunque es frecuentemente acusada por medios occidentales de favorecer a Moscú.




