Inseguridad frena la inversión privada

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El 79% de empresarios pide medidas para reactivar la economía.

La inseguridad ciudadana no solo representa una amenaza para la población, sino que también genera consecuencias directas sobre la actividad económica del Perú. El incremento de los gastos de seguridad, las interrupciones de operaciones, los cambios en las rutas de distribución y la postergación de proyectos son algunos de los factores que dificultan el crecimiento de las empresas y condicionan sus decisiones de inversión.

Esta preocupación se refleja en la Encuesta a Líderes Empresariales sobre Percepciones del País de Ipsos para CADE Ejecutivos 2025. Según los resultados, el 85% de los ejecutivos considera que la delincuencia es el principal problema del país, mientras que el 64% la identifica como el mayor riesgo para la gestión empresarial.

Asimismo, el 79% de los líderes empresariales señala que combatir eficazmente la inseguridad sería la medida con mayor impacto para reactivar la inversión privada. La percepción evidencia la relación que el sector empresarial establece entre la seguridad ciudadana, la confianza y las condiciones necesarias para desarrollar nuevos proyectos.

Mayores gastos y menor productividad

El impacto económico de la inseguridad no se limita a las pérdidas ocasionadas por robos, extorsiones u otros delitos. Las empresas también deben asumir costos adicionales para proteger sus operaciones, como la contratación de vigilancia, la instalación de sistemas de seguridad, la adquisición de seguros y la protección de sus establecimientos e infraestructura.

En algunos casos, estas medidas se complementan con cambios en los horarios de trabajo, las rutas de transporte y los procesos de distribución, con el objetivo de reducir la exposición a situaciones de riesgo. Sin embargo, cuando estas decisiones se mantienen en el tiempo, pueden incrementar los costos de producción y comercialización, además de afectar la productividad.

Las pequeñas empresas enfrentan una situación especialmente compleja, debido a que cuentan con menos recursos para absorber gastos extraordinarios. El aumento de los costos de seguridad o la interrupción de sus actividades puede reducir sus márgenes de ganancia, limitar sus posibilidades de expansión y dificultar su permanencia en determinados mercados.

La inseguridad también tiene un impacto territorial. Las zonas donde operar representa mayores riesgos pueden perder atractivo para los inversionistas, lo que limita la apertura de negocios, la generación de empleo y el desarrollo de cadenas productivas en distintas regiones del país.

La falta de confianza condiciona las inversiones

Además de los costos directos, la inseguridad afecta la confianza que necesitan las empresas para tomar decisiones de largo plazo. Invertir en una nueva planta, abrir un establecimiento o ampliar una operación requiere contar con condiciones previsibles y con instituciones capaces de responder frente a las amenazas que puedan afectar el funcionamiento de los negocios.

La encuesta de Ipsos para CADE Ejecutivos 2025 también muestra una percepción negativa sobre distintas instituciones del país. La desaprobación alcanza el 94% en el caso del Congreso, el 83% para el Poder Judicial y el 80% para el Ministerio Público, según los datos incluidos en el documento.

Estos resultados sitúan la seguridad y la institucionalidad como preocupaciones relacionadas desde la perspectiva empresarial. Para las compañías, reducir los riesgos de operación no depende únicamente de sus propias medidas de protección, sino también de la capacidad del Estado para garantizar el cumplimiento de las normas, fortalecer la respuesta frente al delito y ofrecer reglas previsibles.

Expectativas de crecimiento frente a un escenario de cautela

La preocupación por la inseguridad se presenta en un contexto en el que las expectativas económicas del sector empresarial no son necesariamente negativas. La encuesta de Ipsos recogió una proyección de crecimiento del producto bruto interno (PBI) de 3,2% para 2026, junto con expectativas de aumento de los ingresos empresariales del 7,3% y de las planillas del 5,3%.

Estos indicadores reflejan que las empresas mantienen perspectivas de crecimiento, aunque deben considerar los riesgos que podrían afectar sus operaciones y proyectos futuros. En ese escenario, la inseguridad puede convertirse en un factor que condicione el ritmo de las inversiones y la expansión de los negocios.

La evolución de las expectativas empresariales del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) también forma parte de esta discusión, pues permite observar cómo las empresas evalúan las condiciones futuras de la economía y los riesgos que podrían influir en sus decisiones.

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