La celebración destaca la obra de artistas que consolidaron un estilo musical identificado por su técnica, sentimiento e identidad andina.
Cada 6 de noviembre se conmemora el Día de la Canción Ayacuchana, instaurado en 1981 como homenaje a Nery García Zárate “El Pajarillo”, quien falleció un año antes. Su partida marcó el reconocimiento oficial a una tradición musical que expresa historias de amor, lucha, nostalgia, comunidad y arraigo.
Para conmemorar esta fecha, el Gobierno Regional de Ayacucho, en coordinación con la Dirección Regional de Educación, organizó este año la XXXII edición del Festival de la Canción Ayacuchana «Buscando Nuevos Valores» 2026. Este es el evento central impulsado por la región para conmemorar el Día de la Canción Ayacuchana. El objetivo es descubrir nuevos talentos escolares y preservar la identidad musical ayacuchana.
Sin embargo, no se puede hablar de la música ayacuchana sin recordar a quiénes llevaron los cantos de su tierra a distintas partes del país y el extranjero.
Nery García Zárate: el maestro recopilador
Nacido en Huamanga en 1926, Nery García Zárate dedicó su vida a la docencia y a la difusión de la música de su tierra. Su trabajo como recopilador, intérprete y promotor cultural permitió que la música ayacuchana ingresara a escenarios donde antes el folclore tenía poca presencia.
Junto a su hermano Raúl formó el Dúo Hermanos García Zárate, con el que grabó diez discos de larga duración y dejó interpretaciones emblemáticas como El Pajarillo y Wawqichallay. Su labor sembró el camino para nuevas generaciones de músicos que hoy continúan su legado.
Raúl García Zárate: el embajador de la guitarra ayacuchana
Una de las figuras más trascendentes de la guitarra en el Perú. Aunque abogado de profesión, su pasión por la música lo llevó a presentarse en escenarios de Europa, América y Asia, consolidándose como un embajador de la cultura ayacuchana en el mundo.
Fue declarado Patrimonio Cultural Vivo del Perú y recibió numerosas condecoraciones de instituciones culturales, académicas y estatales. Su virtuosismo permitió que la guitarra ayacuchana alcanzara un reconocimiento internacional sin precedentes.
Jaime Guardia: el maestro del charango
Nacido en Pauza en 1933, es considerado como el mayor exponente del charango peruano. En la década de 1950 fundó la agrupación La Lira Paucina, con la que grabó seis discos que renovaron y difundieron el repertorio ayacuchano. Incluso, en 1977 fueron parte de la delegación «Los Hijos del Sol del Perú», una gira histórica por Japón, conformando la primera delegación de embajadores culturales peruanos en el país asiático.
Guardia también se desempeñó como investigador y recopilador, trabajo que realizó de la mano con el antropólogo y escritor José María Arguedas, con quien mantuvo un vínculo muy cercano, por lo que este le dedicó su célebre novela Todas las sangres. Siendo condecorado con la Orden del Sol en el 2006, el legado de Guardia convirtió al charango en un instrumento símbolo de identidad y sensibilidad del pueblo ayacuchano.
Manuelcha Prado: el saqra de la guitarra
Guitarrista, recopilador y compositor nacido en Puquio en 1957. Desde joven recibió enseñanzas familiares que lo conectaron con la música ancestral de su región. Tras estudiar en Lima, regresó a Ayacucho para recopilar cantos y melodías indígenas en quechua y castellano, preservando géneros y prácticas musicales que estaban en riesgo de desaparecer.
Ha grabado una extensa discografía y publicado trabajos de investigación que se enseñan en conservatorios del país. Asimismo, es fundador del Centro Cultural Manuelcha Prado, recinto ubicado en el Centro de Lima donde se realizan talleres y conciertos para difundir la música andina.
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