El domingo 31 de mayo 41 millones de colombianos debían acudir a las urnas para elegir a la fórmula presidencial (presidente y vicepresidente) para el periodo constitucional 2026 – 2030. Cabe precisar que en esta jornada electoral participaron casi 24 millones de electores cifra que representa el 58% del padrón electoral, los mismos que sufragaron en las 122,020 mesas de votación que la administración electoral colombiana instaló para esta jornada. Además, el voto blanco alcanzó el 1,71%, las papeletas no marcadas representaron el 0,19% y el voto nulo apenas obtuvo el 1,02%.
Los resultados
Al respecto, la Registraduría Nacional del Estado Civil (en adelante, Registraduría), organismo electoral encargado de la organización del proceso, ha emitido resultados preliminares al 100% (pre conteo) indicando que la segunda vuelta del próximo domingo 21 de junio se disputará entre el ultraderechista Abelardo De La Espriella (43,7%) y el izquierdista del oficialismo Iván Cepeda (40,9%). Más atrás se ubicaron Paloma Valencia (6,92%), candidata del Centro Democrático y delfín del uribimismo, y Sergio Fajardo (4,26%), respectivamente.
La palabra de los protagonistas
Una vez conocidos los resultados fue De La Espriella, ante una multitud en el malecón de Barranquilla, el primero en salir a declarar diciendo “vamos a derrotar la tiranía y el absolutismo”. Asimismo, hizo un llamado a defender la democracia indicando lo siguiente: “por la razón o por la fuerza vamos a defender el voto de los colombianos. Que nadie se atreva a insistir en desconocer los resultados de las elecciones porque el pueblo se va a levantar y los va a castigar”.
¿Por qué ha dicho eso De La Espriella? La reacción del vencedor de la primera vuelta es la respuesta al presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien había señalado que no aceptará los resultados del pre conteo y que esperará el escrutinio oficial que inicia al día siguiente de la jornada electoral, es decir, hoy lunes 01 de junio.
En el mismo sentido que el presidente colombiano se pronunció Cepeda quien además se mostró confiado en alcanzar el triunfo en el próximo balotaje. “Vamos a ganar la segunda vuelta, que no quepa ninguna duda”, declaró el candidato del oficialismo. Sin embargo, es importante señalar que en declaraciones posteriores Cepeda ha indicado categóricamente que “no hay irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude”, dejando zanjado el tema, luego de emplazar a De La Espriella a debatir cuanto antes sobre los temas que les interesan a los colombianos.
El descalabro electoral
Por otro lado, la gran sorpresa de la jornada electoral fue el derrumbe de Paloma Valencia, la candidata del ex presidente Álvaro Uribe. Ella obtuvo apenas el 6,9% de los votos, muy por debajo del 15 o 20% que marcaban las cinco principales encuestadoras. Sin embargo, más allá de la pobre performance exhibida en la primera vuelta, Valencia anunció públicamente su apoyo a De La Espriella, luego de felicitarlo por su “impresionante y extraordinaria victoria”. Así, de manera enfática señaló lo siguiente: “Colombia no caerá en las manos del neocomunismo que representan Cepeda y Petro”.
Más allá de ello, lo cierto es que Valencia no logró superar la maldición de Marta Ramírez y de Noemí Saín, ambas candidatas conservadoras que también compitieron por la presidencia en 2014 y 2010, respectivamente, quedando terceras en los referidos comicios. Debiendo precisar que Ramírez obtuvo el 15% de las preferencias en 2014, más que el actual 6,9% de Valencia. Mientras que Sanín en 2010 obtuvo un 6,1%, resultado más parecido al de Valencia, pero que en 1998 (su primera postulación) logró el 26% de las preferencias, ubicándose por detrás de Horacio Serpa y Andrés Pastrana.
Otras voces
Por su parte, el compañero de fórmula de Valencia, Juan Oviedo, aún no se ha pronunciado sobre su postura de cara a la segunda vuelta. Lo único que ha dicho, dejando apreciar su desagrado con los candidatos que competirán en el balotaje, es lo siguiente: “El país se debate entre un candidato machista y homofóbico y un candidato que no ha querido dar la cara”.
En la misma orilla se encuentra el candidato Sergio Fajardo quien ha evitado pronunciarse indicando que tanto él como su movimiento entran en una etapa de profunda reflexión, al mismo tiempo que ha subrayado que los votos de su agrupación serán capitales en este balotaje.
En cambio, el ex presidente Álvaro Uribe no dudó en anunciar que su partido, el Centro Democrático, se reunirá cuanto antes para definir las estrategias de campaña para apoyar a De La Espriella, señalando enfáticamente que lo harán porque “Colombia no pude ser una sucursal del chavismo”.
Cuatro apuntes sobre la primera vuelta
Ahora bien, a la luz de los resultados, quienes hemos seguido de cerca este proceso electoral podemos identificar algunas claves que describen y explican el actual panorama político/electoral colombiano:
- Alta polarización: estas elecciones han llevado a Colombia a un escenario de polarización ideológica mayor al que se vivió hace 4 años. Es cierto que no es la primera vez que Colombia va rumbo a un balotaje pues prácticamente todas las elecciones bajo la Constitución Política de 1991 (con excepción de las de 2002 y 2006) se definieron en segunda vuelta: “Liberales contra conservadores en 1994 y 1998, santistas contra uribistas en 2014, izquierda contra derecha en 2018, y sobre todo el sí o no al plebiscito para refrendar los acuerdos de paz de 2016 son antecedentes claros. Sin embargo, la fractura actual parece ser aún más profunda”, explica el analista Juan Esteban Luwin.
- La ultra derecha: luego de casi un cuarto de siglo dominado por la figura de Álvaro Uribe como líder indiscutible de la derecha en Colombia estas elecciones podrían marcar el inicio de una nueva era capitaneada por un De La Espriella que ha sido el auténtico heredero de los votos del uribismo al obtener casi los mismos 10,5 millones de votos que alcanzó la derecha en la segunda vuelta de 2022. Su discurso abiertamente populista y antisistema se parece mucho al de otros líderes de la región que como Jair Bolsonaro (Brasil), Javier Milei (Argentina) y Nayib Bukele (El Salvador) alcanzaron la presidencia de sus respectivos países.
- La izquierda unida: Cepeda tuvo la misión de fusionar en un solo partido, el Pacto Histórico, a todas las izquierdas de Colombia. Esta estrategia que buscó movilizar a los colectivos indígenas, campesinos, obreros y sindicales no solo le permitió pasar a la segunda vuelta sino mejorar el desempeño electoral de Petro en la primera vuelta 2022. Mientras que en aquella oportunidad el actual presidente alcanzó 8,5 millones de votos Cepeda obtuvo 9,7 millones el pasado domingo. En esa línea, todo apunta a que la construcción de una identidad clara de izquierda unida y con presencia nacional es cada vez más sólida e institucionalizada.
- El disperso, pero codiciado centro: estas elecciones lideradas por la ultra derecha y la izquierda oficialista han terminado licuando las opciones del denominado “centro político”. Sin embargo, dado que la diferencia entre los ganadores ha sido de apenas 700 mil votos ambos liderazgos tendrán que redoblar esfuerzos para ganar la mayor cantidad de adeptos entre quienes votaron en la primera vuelta por opciones más centristas como la que representaron Valencia, Fajardo, López o Botero, y así lograr imponerse en la segunda vuelta. Hoy, más que nunca, los votos del centro político colombiano terminarán inclinando la balanza en el balotaje.
No al fraude
Ahora bien, no quiero cerrar esta columna sin condenar los ataques que la Registraduría (de impecable trabajo) ha recibido por parte del presidente Petro. Es lamentable que el presidente siembre -sin ninguna prueba concreta- dudas sobre la transparencia de la administración electoral en su país. Lo decimos pues quienes estudiamos los procesos electorales en América Latina sabemos del profesionalismo y de los estándares de integridad electoral con el que son organizadas las elecciones en Colombia.
De hecho, los colombianos así lo reconocen y por eso son cada vez más los ciudadanos que participan en las elecciones. Por ejemplo, en 2018 participó el 54% del padrón electoral, en 2022 ese porcentaje subió al 55%, para seguir creciendo en esta primera vuelta que registró el 58% de participación ciudadana.
Apunte final
Por último, permítanme compartir tres reflexiones que han formado parte de la campaña “En estas elecciones yo acepto el resultado”, promovida por la Registraduría de Colombia, más cuando el próximo domingo 07 de junio se llevará a cabo la segunda vuelta presidencial en el Perú en medio de un clima de profunda polarización electoral y desconfianza institucional:
- “El problema no es perder. El problema es no aceptar que millones pensaron distinto”.
- “La democracia no puede depender de tu estado de ánimo electoral”.
- “Si el sistema sirve cuando ganas, también sirve cuando pierdes”.




