Elecciones Generales 2026: Datos importantes

Rafael Rodríguez Campos
14 Min Read
Elecciones Generales 2026: Datos importantes

El próximo domingo 12 de abril 27 325 432 peruanos, de los cuales 1 210 813 son peruanos que residen en el extranjero, debemos concurrir a las urnas para elegir a la fórmula presidencial, 60 senadores, 130 diputados y 5 parlamentarios andinos para el periodo constitucional 2026 – 2031.

Al respecto, debemos resaltar que nos enfrentamos a las Elecciones Generales (EG) más complejas de nuestra historia. Decimos ello pues diversas variables convierten a estas EG 2026 en el proceso electoral más retador tanto para la organización electoral (Jurado Nacional de Elecciones, Oficina Nacional de Procesos Electoral y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil) como para la ciudadanía que a menos de 10 días de la jornada electoral vive en el más completo desconcierto.

La oferta electoral más numerosa de la historia

Así, partimos indicando que en las EG 2026 competirán 36 candidatos presidenciales. De los cuales 12 han sido congresistas de la República. Es decir, por lo menos tienen una experiencia previa en cargos de elección popular. Lo mismo ocurre con 5 de ellos que han sido alcaldes. Sin embargo, uno de los datos más llamativos es que 21 de estos candidatos postulan con partidos o alianzas creadas ex profeso para estas elecciones[1].

Asimismo, del total de candidatos 18 son de la tercera edad (60 años a más). Siendo el más joven Enrique Valderrama, candidato del Partido Aprista Peruano, que tiene 37 años. Además, solo 4 mujeres lideran las fórmulas presidenciales. Estamos hablando de Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Fiorella Molinelli (Fuerza y Libertad), Marisol Pérez (Primero la Gente) y Rosario Fernández (Un camino diferente)[2].

Sobre la formación académica de los candidatos presidenciales tenemos que las carreras más comunes entre quienes aspiran a ejercer la primera magistratura del país son Derecho (12), Administración (5), Ingeniería (5) y Economía (4). Además, otros presentan experiencia en los sectores militares, empresariales o mediáticos[3].

El padrón electoral más numeroso de la historia

Asimismo, sobre el electorado que definirá el futuro político del Perú en las EG 2026 podemos indicar que de acuerdo a las cifras oficiales del RENIEC nuestro país cuenta con una población de 37 millones de personas debidamente identificadas con DNI. De ese universo, la población electoral asciende a 27 325 432 electores hábiles, tanto en el territorio nacional como en el extranjero. Siendo las más grande de la historia.  

Ahora bien, de esa cifra tenemos que 14 millones son adultos entre los 30 a 59 años de edad, 5 millones son adultos mayores de 60 a más años de edad, 2.5 millones son jóvenes peruanos que votarán por primera vez y 1.2 millones son peruanos residentes en el extranjero quienes podrán concurrir a las mesas de sufragio que se instalen en los consulados y en los lugares que se habiliten en el exterior para tal fin. 

La cédula de votación más grande y compleja de la historia

Además, llegamos a un proceso electoral con la cédula de votación más larga y ancha de la historia (una verdadera sábana llena de rostros, símbolos, colores y formas) que generan confusión y desconcierto en los electores. Por eso, cuando uno conversa con los ciudadanos en las calles y les pregunta si conocen cómo votar lo primero que ellos responden es lo siguiente: “nadie sabe cómo votar porque la cédula es muy difícil de entender ya que tiene varias columnas y recuadros”.

Sobre este punto, consideramos necesario explicar a qué se debe que la cédula de votación de las EG 2026 sea de 42 cm x 44 cm con 5 columnas (cada una correspondiente a una elección independiente) y 7 votos preferenciales que terminan confundiendo a los electores, incluso a los que cuentan con mayores niveles de instrucción y/o educación:

  • El Congreso 2021-2026 aprobó restablecer el voto preferencial. Eso abre la posibilidad de marcar 7 votos preferenciales dentro de las 5 columnas. Sin el voto preferencial el ciudadano solo tendría que hacer 5 marcas (ya no 12) y no tendría la confusión visual que generan los 7 recuadros en blanco en 4 de las 5 columnas que presenta la cédula de votación.
  • El Congreso 2021-2026 decidió mantener la elección directa de los parlamentarios andinos cuyas decisiones no son vinculantes. Es más, si una mira la región podemos darnos cuenta que tenemos países en los cuales los parlamentarios andinos son elegidos por los Poderes Legislativos evitando crear confusión en la cédula de votación que se le presenta a los electores. Eso permitiría eliminar una columna en la cédula de votación.
  • El Congreso decidió que para acceder al Senado habría dos modalidades. Una por circunscripción única (distrito nacional) y otra por regiones generando una confusión mayúscula. Un solo tipo de acceso (lo recomendable), que para nosotros debió ser el distrito único nacional, permitiría eliminar otra columna en la cédula de votación.
  • El Congreso 2021 -2026 decidió que para seleccionar candidatos era necesario eliminar las PASO (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias), que gracias a su umbral o valla habría reducido (cuando menos) a 12 el número de organizaciones políticas que aparecen en la cédula de votación. Es decir, tendríamos una cédula de 14 cm de largo y no de 42 cm como será que la usaremos el próximo 12 de abril.

Eso quiere decir que cuando el Congreso de la República aprueba cambios o reformas en los diseños institucionales sin mayor sustento técnico las consecuencias pueden ser catastróficas para el sistema electoral y el sistema de partidos, debilitando el sistema político producto de la tremenda fragmentación y atomización de la representación.

La participación ciudadana más baja de la historia

Visto ese escenario, sumado al desencanto que existe a nivel de la ciudadanía con la política, y otros factores importantes, no sorprende que el ausentismo electoral haya aumentado (ojo, el fenómeno es regional) de manera sostenida desde 2018, hasta alcanzar el 31% en las Elecciones Generales 2021.

Sobre el particular es importante tener presente lo dicho por el profesor Fernando Tuesta hace 6 años sobre las causas del ausentismo en el Perú: “La desafección política existe, pero no de ahora. Tiene raíces más antiguas. El abstencionismo electoral es una actitud o comportamiento voluntario del elector que no desea, por diversas razones, sufragar. Esta conducta se puede deber a (1) un rechazo al sistema democrático porque se procura otro, una de cuyas causas puede ser el desencanto motivado por la inexistencia de resultados esperados que, en principio, debería producir el sistema, (2) apatía con relación a los efectos que pueda producir el voto, (3) un rechazo al mal desempeño del Gobierno, particularmente cuando los candidatos oficialistas tienen grandes posibilidades de ganar, (4) un rechazo a las candidaturas en competencia, (5) una percepción de fraude en el proceso derivada de las acciones de organismos electorales, partidos políticos, Gobierno o Fuerzas Armadas, (6) una molestia para desplazarse hacia los locales de votación, o (7) un rechazo y desacuerdo con el cambio de los locales de votación que aleja a los electores de los lugares de residencia[4]”.

Ahora bien, sobre lo que puede pasar en las próximas EG 2026 el referido profesor lanza una explicación que hacemos nuestra por ser la más plausible: “Una explicación más consistente parece ser la migración interna y externa: muchos peruanos no actualizan su domicilio en el padrón electoral y, además, ya no se aplica multa a los residentes en el extranjero. Si esta tendencia se mantiene, de un universo de 27,5 millones de electores, poco más de 8 millones no acudirían a votar. En consecuencia, el número efectivo de votantes se reduciría a algo más de 19 millones”.

Los votos blancos/nulos más números de la historia

Con relación a los expuesto, si el universo real de electores se reduce a 19 millones resulta tan o más relevante ocuparnos del porcentaje de votos blancos, nulos o viciados que registraremos en estas EG 2026 pues ello nos dará la cifra exacta de los votos que siendo válidamente emitidos (entre quienes sí asistieron a votar) terminaron por definir la representación política y el gobierno en el Perú. Sobre ello, es importante recordar que en las EG 2021 (primera vuelta) registramos 12.5% de votos blancos y 5.7% de votos nulos o viciados. Eso quiere decir que al universo de votos emitidos debemos restarle el 18,2% de votos no válidos.

En suma, si ese porcentaje se mantiene (aunque yo considero que será mayor), entonces sólo el 53% de los electores habrá votado de manera efectiva decidiendo el futuro de los 37 millones de peruanos identificados por el RENIEC. Eso quiere decir que la decisión de no asistir a las urnas, votar en blanco, nulo o viciado, termina afectando enormemente la legitimidad de las autoridades que lograrán acceder a los cargos de elección popular.

La narrativa del fraude de los falsos demócratas

Por último, sorprende ver en redes sociales y medios de comunicación a determinadas personalidades (políticos en su mayoría, pero también ciudadanos) que desde ahora ya hablan de un posible fraude electoral que se viene gestando de para favorecer la candidatura de determinado político. En otras palabras, los candidatos culpan a los organismos electorales por los resultados que obtendrán el día de la jornada electoral. Para ellos es más fácil culpar al árbitro de su fracaso que reflexionar sobre aquellas decisiones, gestos o conductas que pudieron hacer que los electores elijan otras opciones. Se trata sin lugar a dudas, de un pésimo precedente que rompe el acuerdo mínimo que debe primar en toda elección democrática: aceptar reglas, autoridades y procedimientos, previamente establecidos, que hacen posible la elección de un ganador. Saber perder, reconocer al ganador, es la regla de oro en una democracia. Es una lástima que en el Perú no todos los candidatos la observen.

Lo que se nos viene

Finalmente, permítanme cerrar esta columna haciendo un llamado a todos los ciudadanos a participar cívicamente en las próximas EG 2026. Necesitamos que los más de 27 millones de peruanos que forman parte del Padrón Electoral digan presente en la jornada electoral y puedan sufragar de manera correcta para que el porcentaje de los votos válidamente emitidos aumente dotando de legitimidad política (de origen, cuando menos) a las autoridades que la gran mayoría de peruanos decida elegir libremente. Recordemos que como en las democracias el derecho al sufragio está garantizado la verdadera y única revolución está en las urnas cuando los ciudadanos llenan las ánforas de sueños e ilusiones de manera pacífica.


[1] Rodríguez Campos, Rafael. Perú 2026: Candidatos y Electores. Columna publicada en el diario Punto de Encuentro el miércoles 14 de enero de 2026.
[2] Rodríguez Campos, Rafael. Perú 2026: Candidatos y Electores. Columna publicada en el diario Punto de Encuentro el miércoles 14 de enero de 2026.
[3] Rodríguez Campos, Rafael. Perú 2026: Candidatos y Electores. Columna publicada en el diario Punto de Encuentro el miércoles 14 de enero de 2026.
[4] Tuesta Soldevilla, Fernando. La naturaleza del ausente. Columna publicada en el diario El Comercio el jueves 13 de febrero de 2020.

También puedes leer: Perú 2026: Nueve presidentes de la República en diez años

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Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Maestro en Derecho Constitucional por la Universidad Castilla - La Mancha (Toledo - España). Posgrado en Ciencia Política y Gobierno por la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP. Especialista en Gobernabilidad e Innovación Pública por la CAF/Banco de Desarrollo de América Latina y la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP. Especialista en Justicia Constitucional, Interpretación y Aplicación de la Constitución por la Universidad Castilla - La Mancha (Toledo - España). Especialista en Elecciones, Representación Política y Gobernanza Electoral por la Universidad Autónoma de México (UNAM). Especialista en Derechos Humanos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación de México. Especialista en Procesos Electorales y Gobernabilidad por la Escuela Electoral y de Gobernabilidad del Jurado Nacional de Elecciones. Observador Electoral Internacional desde 2016.
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