Frontera en abandono: puestos de la PNP sin agua, luz ni equipos en Tumbes

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De terror. El resguardo adecuado de las fronteras nacionales es de vital importancia para impedir que delincuentes y organizaciones criminales se filtren al país mediante rutas clandestinas utilizadas para la migración irregular, el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando y otros delitos transfronterizos. Sin embargo, esta labor se ve seriamente comprometida cuando los puestos policiales encargados de proteger el territorio operan sin servicios básicos, equipos de comunicación ni infraestructura segura.

A propósito de esta revelación, cabe recordar que el ministro de Defensa, Rafael Belaunde, anunció que el pedido de facultades legislativas del Ejecutivo contemplará la militarización de los principales puestos fronterizos del país, con el objetivo de reforzar la presencia del Estado y combatir el avance del crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando y otros delitos transnacionales. ¿Serán estas precarias condiciones las que encontrarán los militares destinados a resguardar las fronteras nacionales?

SIN CAMAS Y GRIETAS POR TODOS LADOS

Este es el preocupante escenario detectado por la Contraloría en cuatro puestos de vigilancia fronteriza de la Policía Nacional ubicados en Tumbes: El Huasimo, Capitán Hoyle, Cabo Inga y Teniente Astete.

El informe advierte que los efectivos policiales no disponen de camas, camarotes o dormitorios acondicionados para el descanso. En varios ambientes se observaron colchones colocados directamente sobre el piso, catres deteriorados, cocinas en condiciones precarias y recipientes utilizados para almacenar agua sin protección adecuada.

Asimismo, los puestos carecen de equipos de cómputo, vehículos motorizados, combustible, botiquines, radios operativos y otros implementos necesarios para desarrollar las labores de vigilancia fronteriza. Esta situación limita la capacidad operativa del personal encargado de prevenir delitos transfronterizos y controlar el ingreso y salida de personas y mercancías.

También se identificó paredes con grietas, humedad y desprendimientos, coberturas de techo oxidadas, cielos rasos deteriorados, puertas y ventanas en mal estado, canaletas pluviales obstruidas, pisos dañados y cableado eléctrico expuesto. Algunas instalaciones también presentan mobiliario deteriorado y ambientes utilizados como dormitorios que originalmente funcionaban como comedores, aulas o almacenes.

Tampoco cuentan adecuadamente con agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, conexión a internet ni sistemas de radiocomunicación. En determinados casos, el personal debe abastecerse mediante bidones, mangueras o pozos artesanales, mientras que algunos paneles solares y equipos de comunicación se encuentran inoperativos.

Según la Contraloría, las deficiencias detectadas podrían provocar accidentes y enfermedades ocupacionales, además de comprometer la salud, seguridad e integridad de los policías y afectar la continuidad del servicio de vigilancia en la frontera con Ecuador.

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