Llegó el Black Friday, fecha en que millones de personas en todo el mundo hacen largas colas para aprovechar las rebajas, ofertas relámpago y descuentos. Sin embargo, este evento no nació como una celebración comercial. Su origen se remonta a la década de 1960 en Filadelfia, Estados Unidos, cuando la policía local utilizó el término “Black Friday” para describir el caos que se producía el día después de Acción de Gracias. Ese viernes, las calles se llenaban de visitantes, tráfico desbordado, incidentes y presión sobre las fuerzas de seguridad debido a un partido de fútbol americano y el inicio de la temporada navideña.
Con el tiempo, el concepto se resignificó. Los comerciantes vieron una oportunidad en la jornada, promoviendo la idea de que sus finanzas pasaban de “números rojos” a “números negros” gracias al aumento de ventas. Así nació la narrativa del Black Friday como un día de prosperidad para el comercio minorista, consolidándose en la década de 1980 cuando las grandes cadenas institucionalizaron las rebajas y compiten por atraer más compradores.
Un fenómeno económico que mueve miles de millones
Hoy, el Black Friday es un pilar económico en Estados Unidos y marca el inicio oficial de la temporada de compras navideñas. Solo en 2022, las ventas estadounidenses superaron los $USD 9 mil millones de dólares en un solo día. A escala global, el impacto es igual de notable: en 2023, según Salesforce, se gastaron más de $USD 70 900 millones de dólares en compras online durante este periodo, un crecimiento del 8% respecto al año anterior.
Su expansión mundial
Con el auge de Internet, el Black Friday cruzó fronteras y fue adoptado en países de América Latina, Europa y Asia, con adaptaciones particulares. En México tomó el nombre de “Buen Fin”, una campaña que dura varios días. Brasil y Canadá lo incorporaron al calendario comercial, mientras que en España, Bolivia, Argentina y Perú se convirtió en una fecha clave para comercios físicos y virtuales.
En Perú, el Black Friday se celebra desde aproximadamente 2012, cada último viernes de noviembre. La jornada impulsó el comercio electrónico local, con ofertas en tecnología, moda, electrodomésticos y más. De esta manera, se convirtió en un evento esperado por los consumidores, quienes comparan precios y planifican sus compras con anticipación.
Críticas y riesgos en la era digital
El crecimiento del Black Friday también ha generado cuestionamientos. Activistas ambientales alertan sobre el impacto del consumo excesivo, mientras que defensores de derechos laborales denuncian las largas jornadas que enfrentan los trabajadores del retail durante estas campañas.
En Perú, las autoridades recomiendan extremar precauciones frente a fraudes y ofertas engañosas, verificando la legitimidad de tiendas, condiciones reales de promociones y métodos de pago seguros.




