La empresa de transporte Los Rojitos encabeza la lista.
La violencia vinculada a las extorsiones continúa golpeando al transporte público en Lima Metropolitana. Un informe del Sexto Observatorio del Crimen y la Violencia revela que un reducido grupo de empresas concentra la mayor cantidad de víctimas mortales entre enero y abril de 2026, evidenciando un patrón de ataques selectivos por parte de organizaciones criminales.
De acuerdo con el estudio, la empresa de transporte Los Rojitos encabeza la lista con cuatro víctimas fatales, seguida por ETUSA (Línea 11) con tres. Otras compañías afectadas son ETMOSA, Sur Express, El Chino, La Unidad de Villa, Transportes Toro y Los Moraditos, cada una con dos víctimas registradas durante el período analizado.

El informe señala que, aunque los homicidios se distribuyen entre diversas empresas, la concentración de casos en determinados operadores sugiere la existencia de esquemas de violencia selectiva vinculados a actividades extorsivas contra el sector transporte.
Asimismo, el observatorio identificó que la mayoría de los atentados mortales se produce durante la noche. Del total de casos analizados, 29 ocurrieron en horario nocturno, frente a 14 registrados durante el día. Esta situación estaría relacionada con una menor presencia policial, la reducción de la vigilancia informal y una mayor vulnerabilidad de las unidades en los tramos finales de sus recorridos.
En cuanto a la distribución territorial, los distritos con más víctimas fueron San Juan de Miraflores (9), Villa El Salvador (8), San Martín de Porres (8), Bellavista (7), Comas (6) y Los Olivos (5), lo que refleja que la problemática afecta tanto a Lima Norte como a Lima Sur.

El análisis también identifica corredores metropolitanos particularmente expuestos a la violencia, entre ellos las rutas que conectan Puente Piedra con Villa El Salvador, San Juan de Lurigancho con Villa El Salvador, Carabayllo con San Juan de Miraflores y Villa María del Triunfo con San Martín de Porres.
El Sexto Observatorio del Crimen y la Violencia concluye que los homicidios contra transportistas presentan patrones geográficos y operativos claramente definidos, lo que refuerza la hipótesis de una acción sistemática de organizaciones criminales que buscan controlar rutas y extorsionar a las empresas de transporte público en Lima Metropolitana.




