Las elecciones en el Perú están a la vuelta de la esquina y han evidenciado una transformación estructural en lo que a estrategias de difusión se refiere. La propaganda tradicional ha migrado hacia entornos digitales, teniendo como uno de sus objetivos primordiales la presencia en plataformas de streaming (YouTube y Kick) y la adaptación a formatos de video corto(TikTok), conocido como clips.
Este cambio responde a la denominada “economía de la atención” donde la exposición mediática y la viralidad del contenido es lo más importante. Sin embargo, más allá de la adaptación a esta nueva forma de difundir contenido, la campaña actual presenta una nueva variable en su fórmula respecto a procesos anteriores: la integración de la Inteligencia Artificial (IA) Generativa.
La integración de la IA no solo mejora la producción de contenido, sino que actúa como una herramienta de producción masiva, nunca antes vista. Al reducir a cero el costo en algunas plataformas y el tiempo de creación de contenidos, las campañas pueden inundar las redes sociales con miles de piezas gráficas, videos y textos diarios, diseñados específicamente para captar la atención del usuario.
Esta capacidad de generar contenido infinito y automatizado nos empuja inevitablemente hacia un escenario de infoxicación digital, donde la cantidad de estímulos electorales supera la capacidad cognitiva del ciudadano para procesarlos, transformando el derecho a la información en un estado de parálisis y confusión sistémica.
La «infoxicación» como estrategia de desestabilización
Un punto crítico en esta coyuntura electoral es la «infoxicación» o sobrecarga de información. Pues en la era de la viralidad, la censura no opera mediante la omisión de información, sino a través de la saturación. La Inteligencia Artificial permite la producción industrial de contenidos —veraces, falsos o descontextualizados— a un coste reducido, pues son diversas las plataformas que la ofrecen (Gemini, Chat GPT, Grok y más)
Centrándonos ya en el problema principal, la inmensa cantidad de estímulos que genera la producción indiscriminada de contenido predispone al usuario a lo que se conoce en la literatura académica como «agotamiento cognitivo». Según investigaciones sobre comportamiento electoral en entornos digitales, el exceso y/o abundancia de información disminuye la capacidad del ciudadano para filtrar y verificar datos, incrementando la susceptibilidad a sesgos de confirmación (Hameleers et al., 2024).
En Perú, esto sugiere que la Inteligencia Artificial no solo se utilizará para crear mentiras (fake news), sino para saturar el ecosistema mediático, con intragables cantidades de información dificultando así que el electorado distinga lo evidentemente correcto de lo mediáticamente ilusorio.
La crisis epistémica: deep fakes y realidad sintética
En este ecosistema digital altamente polarizado, la introducción de deepfakes (archivos de video y audio sintetizados mediante redes neuronales) agrava la crisis de la evidencia. El informe de la UNESCO (2025) sobre la «crisis del conocimiento» postula que la sociedad se enfrenta a un desafío epistémico donde la prueba audiovisual pierde su valor de verdad.
Las herramientas tecnológicas en la actualidad, permiten clonar la voz de un candidato o simular situaciones comprometedoras con un realismo casi imperceptible para el ojo no entrenado. Un deepfake no necesita ser perfecto, solo necesita ser lo suficientemente creíble para reforzar las creencias preconcebidas del público específico al cual va dirigido
Desafíos regulatorios y conclusiones
El Parlamento peruano ha reaccionado de diferentes formas al contenido generado con Inteligencia Artificial, esto los ha llevado a presentar diferentes proyectos de ley orientados a la regulación y etiquetado de contenido sintético. Sin embargo, la legislación nacional enfrenta el reto de la extraterritorialidad (la empresas generadoras son extranjeras). A continuación algunos de ellos:
Proyecto de ley que modifica la Ley 31814 a fin de establecer el principio de trazabilidad en el uso de la inteligencia artificial.
Proyecto de Ley que previene la desinformación electoral a través de la inteligencia artificial
Asimismo, comparto el análisis de un panel de expertos realizado durante una conferencia organizada por la Universidad Continental:




