El domingo 16 de noviembre 15,7 millones de chilenos debían acudir a las urnas para elegir a quien será el presidente de la República para el periodo constitucional 2026 – 2030, en conjunto con las elecciones parlamentarias (Cámara de Diputados y Senadores). Cabe precisar que, según Pamela Figueroa, presidenta del Consejo Directivo del Servicio Electoral (SERVEL), se trata de la elección que ha contado con la más alta participación de la historia de Chile (85,4%). Eso debido a que han sido los primeros comicios generales realizados con voto obligatorio y con inscripción automática en los registros.
Los resultados
Ahora bien, una vez conocidos los resultados preliminares emitidos por el SERVEL, al 99,9% del escrutinio realizado, podemos indicar que la candidata de la izquierda Jeannette Jara (26,8%) y el ultra derechista José Antonio Kast (23,9%) competirán en el balotaje. En la tercera casilla aparece Franco Parisi (19,7%), quien fue la gran sorpresa de la jornada al desplazar al cuatro y quinto lugar, respectivamente, al libertario Johannes Kaiser (13,9%) y a la candidata de la derecha tradicional Evelyn Matthei (12,46%). En tal sentido, como ninguno de los candidatos a la presidencia logró superar el 50 % de los votos emitidos, el próximo 14 de diciembre se llevará a cabo la segunda vuelta entre las dos primeras mayorías.
Por otro lado, en las elecciones legislativas también se ha ratificado la tendencia de la elección presidencial pues las corrientes moderadas, tanto de la izquierda como de la derecha, han sido superadas por versiones más radicales. Por ejemplo, la izquierda del Frente Amplio del presidente Gabriel Boric y el Partido Comunista ha superado a la centroizquierda o izquierda moderada, agrupada en el Socialismo Democrático, que lidera el Partido Socialista. En la vereda de enfrente, la ultra derecha del Partido Republicano, ha triunfado junto a sus socios tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Así, en función de los resultados preliminares podemos señalar que los partidos de derecha (el pacto Cambio por Chile que lidera Kast -junto a los libertarios de Kaiser y el Partido Social Cristiano- y la derecha tradicional) se quedan con 76 curules de un total de 155. No llegan a tener mayoría ya que la lista del populista Parisi -que ha dicho no ser ni fascista ni comunista- obtuvo, contra todo pronóstico,14 escaños. Por su parte, en el Senado, el pacto de Kast pasa de 1 a 7 senadores. Eso quiere decir que, junto a los asientos de la derecha tradicional, que llega a los 18, obtendrán 25 senadores de 50. En la Cámara Alta, por lo tanto, la derecha opositora a Boric pierde la mayoría actual que tenía.
En líneas generales, podemos afirmar que estamos ante una nueva configuración del sistema político chileno que deberá tomar las riendas de su país en un nuevo ciclo que se abre, luego de 35 años de haber retornado a la democracia.
La palabra de los protagonistas
Horas después del cierre de los centros de votación, y con los resultados preliminares ya conocidos, Jara, la ganadora de la primera vuelta, se dirigió a sus seguidores diciendo: “Nuestro país tiene futuro y está en los niñas y niños. La democracia hay que cuidarla y valorarla, nos costó mucho recuperarla para que hoy se ponga en riesgo”. Al mismo tiempo, destacó algunas de las propuestas presentadas por Parisi y por los candidatos no alineados a la derecha con el objetivo de ir sumando adhesiones de cara al balotaje.
A su turno, kast centró su discurso en un llamado a la unidad. Lo hizo junto a Matthei y luego de haber recibido al apoyo abierto de Kaiser. El candidato ultra derechista dijo: «Por el bien de Chile y por salir de la crisis en la que estamos, la unidad es fundamental. Debemos unirnos por una sola causa que es Chile. Hay que poner todo a disposición de una causa, no de un candidato ni un partido. Esta es la causa de Chile. El 14 tendremos un plebiscito entre dos modelos de sociedad», dijo Kast que intentará ganar la presidencia por tercera vez consecutiva.
Por último, Parisi, cuyo éxito electoral tomó por sorpresa a todos sobre todo por su gran desempeño en las regiones del sur de Chile (porque en el Norte siempre le ha ido bien), luego de señalar que tanto Jara como Kast representan a la extrema izquierda y extrema derecha, respectivamente, dijo: “Ambos deben salir a ganarse los votos en la calle. Lo único que les pido es que pongan “a la gente” por delante de sus ideologías”.
Voto obligatorio y mapa electoral
Como lo indicamos previamente, estas elecciones han sido los comicios con mayor participación (85%) desde el retorno de la democracia en 1990. Fueron las primeras con inscripción automática en el censo y con voto obligatorio. Dicho cambio tuvo como resultado la incorporación de 5 millones de nuevos votantes, que debieron participar ante el riesgo de multas de hasta 105.000 pesos chilenos (es decir, unos 116 dólares).
Dicho ello, el mapa regional quedó pintado de tres colores. Jara fue la candidata más votada logrando imponerse en 6 de las 16 regiones de Chile: en las 2 del sur y en algunas del centro, entre las que destaca, sin lugar a dudas, el área metropolitana de Santiago, la capital. Por su parte, Kast logró la victoria en el centro del país y Parisi logró hacerse fuerte en las regiones del norte.
Los escenarios de segunda vuelta
Más allá de ello, a menos de un mes de la segunda vuelta, las más importantes encuestadoras de Chile indican que Kast es el gran favorito para ganar la contienda. Así, por ejemplo, Panel Ciudadano (Jara 32% y Kast 45%), Atlaslntel (Jara 39% y Kast 47%), Criteria (Jara 33% y Kast 51%) y Candem (Jara 36% y Kast 48) establecen una diferencia de hasta 18 puntos a favor del republicano. Además, todas ellas marcan un porcentaje de voto blanco y/o indeciso que oscila entre el 14% y 22% de cara al balotaje.
Al respecto, es importante tener en cuenta el reparto etario y por género que ha presentado la votación en estos comicios. Por un lado, Kast ha sido el candidato más votado entre los jóvenes. Así, 1 de cada 3 votantes de entre 18 y 24 años habría optado por él. Mientras que, en el caso de Jara, apenas el 19% de los jóvenes habría votado por ella, pero entre los mayores de 60 años obtuvo más de la mitad de las papeletas. Por otro lado, mientras que en los apoyos de Kast habría una ligera ventaja de las mujeres (21%) frente a los hombres (18%), Jara registra un voto uniforme entre mujeres (33%) y hombres (22%), respectivamente.
Apunte final
Por lo expuesto, todo parece indicar que en Chile se confirmará una de las reglas electorales más estables de los últimos 10 años en América Latina. Esta regla nos dice que en el 80% de las elecciones presidenciales siempre ganó la oposición desde 2015. Si ello ocurre entonces la estadística será la siguiente: de las últimas 39 elecciones presidenciales en Latinoamérica en 30 habrá ganado la oposición (80%) frente apenas 9 ganadas por el partido de gobierno (20%).
Por otro lado, de ganar Kast, como al parecer ocurrirá, tendrá que enfrentarse a un Congreso dividido. Este escenario no es inusual en Chile. Es más, los analistas indican que es parte de las complejidades que presenta la nueva dinámica electoral en dicho país. Recordemos que la última vez que un candidato presidencial tuvo mayoría en ambas cámaras fue en el primer gobierno de la administración de la ex presidenta Michelle Bachelet, en 2006, la misma que se fue perdiendo a lo largo de los 4 años de gobierno. Además, son varios los parlamentarios “díscolos” que siendo elegidos por determinados partidos van adoptando un camino propio (a veces diametralmente opuesto al de la organización que les permitió llegar a las cámaras).
Por ende, tomando en cuenta que el bloque de izquierda alcanza 64 escaños de los 155 en la Cámara de Diputados, y casi la mitad en el Senado, será clave para Kast y el bloque de derecha lograr el apoyo de los parlamentarios de Parisi. Es la única forma de que alguno de los bloques alcance la mayoría en la Cámara Baja, la cámara política por excelencia. De allí la necesidad que tiene Kast de acercarse al sector de Parisi para garantizar la victoria en el balotaje, abriendo la posibilidad de construir una coalición política en las cámaras que le permita gobernar sin sobresaltos y aprobar las grandes reformas que el ultra derechista les ha propuesto a los chilenos durante la campaña electoral.




